Mostrando entradas con la etiqueta Literatura: Poesía. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura: Poesía. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de febrero de 2010

Joan Manuel Serrat: "Hijo de la luz y de la sombra" (Miguel Hernández)


Este año 2010 se cumplen 100 años del nacimiento del insigne poeta y dramaturgo Miguel Hernández Gilabert (Orihuela, 12 de octubre de 1910 - Alicante, 28 de marzo de 1942), y para conmemorar esta relevante cirscunstancia Joan Manuel Serrat publica un segundo álbum con versiones musicadas de poemas de aquél: Hijo de la luz y de la sombra (Sony/BMG), con colaboraciones de Joan Albert Amargós y Miguel Poveda.

Y es que, como Pablo Neruda nos dice: “Recordar a Miguel Hernández que desapareció en la oscuridad y recordarlo a plena luz, es un deber de España, un deber de amor. Pocos poetas tan generosos y luminosos como el muchachón de Orihuela cuya estatua se levantará algún día entre los azahares de su dormida tierra. No tenía Miguel la luz cenital del Sur como los poetas rectilíneos de Andalucía sino una luz de tierra, de mañana pedregosa, luz espesa de panal despertando. Con esta materia dura como el oro, viva como la sangre, trazó su poesía duradera. ¡Y éste fue el hombre que aquel momento de España desterró a la sombra! ¡Nos toca ahora y siempre sacarlo de su cárcel mortal, iluminarlo con su valentía y su martirio, enseñarlo como ejemplo de corazón purísimo! ¡Darle la luz! ¡Dársela a golpes de recuerdo, a paletadas de claridad que lo revelen, arcángel de una gloria terrestre que cayó en la noche armado con la espada de la luz!”.

En el siguiente vídeo podemos disfrutar de un avance de la canción/poema tríptico que da título al propio álbum, Hijo de la luz y de la sombra, que otro poeta, Serrat, transforma para celebrar el milagro de la vida. Dedicado a mi chaparrita.


.




HIJO DE LA LUZ Y LA SOMBRA

I

(Hijo de la sombra)

Eres la noche, esposa: la noche en el instante
mayor de su potencia lunar y femenina.
Eres la medianoche: la sombra culminante
donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Forjado por el día, mi corazón que quema
lleva su gran pisada del sol adonde quieres,
con un sólido impulso, con una luz suprema,
cumbre de las montañas y los atardeceres.

Daré sobre tu cuerpo cuando la noche arroje
su avaricioso anhelo de imán y poderío.
Un astral sentimiento febril me sobrecoge,
incendia mi osamenta con un escalofrío.

El aire de la noche desordena tus pechos,
y desordena y vuelca los cuerpos con su choque.
Como una tempestad de enloquecidos lechos,
eclipsa las parejas, las hace un solo bloque.

La noche se ha encendido como una sorda hoguera
de llamas minerales y oscuras embestidas.
Y alrededor la sombra late como si fuera
las almas de los pozos y el vino difundidas.

Ya la sombra es el nido cerrado, incandescente,
la visible ceguera puesta sobre quien ama;
ya provoca el abrazo cerrado, ciegamente,
ya recoge en sus cuevas cuanto la luz derrama.

La sombra pide, exige seres que se entrelacen,
besos que la constelen de relámpagos largos,
bocas embravecidas, batidas, que atenacen,
arrullos que hagan música de sus mudos letargos.

Pide que nos echemos tú y yo sobre la manta,
tú y yo sobre la luna, tú y yo sobre la vida.
Pide que tú y yo ardamos fundiendo en la garganta,
con todo el firmamento, la tierra estremecida.

El hijo está en la sombra que acumula luceros,
amor, tuétano, luna, claras oscuridades.
Brota de sus perezas y de sus agujeros,
y de sus solitarias y apagadas ciudades.

El hijo está en la sombra: de la sombra ha surtido,
y a su origen infunden los astros una siembra,
un zumo lácteo, un flujo de cálido latido,
que ha de obligar sus huesos al sueño y a la hembra.

Moviendo está la sombra sus fuerzas siderales,
tendiendo está la sombra su constelada umbría,
volcando las parejas y haciéndolas nupciales.
Tú eres la noche, esposa. Yo soy el mediodía.


II

(Hijo de la luz)

Tú eres el alba, esposa: la principal penumbra,
recibes entornadas las horas de tu frente.
Decidido al fulgor, pero entornado, alumbra
tu cuerpo. Tus entrañas forjan el sol naciente.

Centro de claridades, la gran hora te espera
en el umbral de un fuego que al fuego mismo abrasa:
te espero yo, inclinado como el trigo a la era,
colocando en el centro de la luz nuestra casa.

La noche desprendida de los pozos oscuros,
se sumerge en los pozos donde ha echado raíces.
Y tú te abres al parto luminoso, entre muros
que se rasgan contigo como pétreas matrices.

La gran hora del parto, la más rotunda hora:
estallan los relojes sintiendo tu alarido,
se abren todas las puertas del mundo, de la aurora,
y el sol nace en tu vientre, donde encontró su nido.

El hijo fue primero sombra y ropa cosida
por tu corazón hondo desde tus hondas manos.
Con sombras y con ropas anticipó su vida,
con sombras y con ropas de gérmenes humanos.

Las sombras y las ropas sin población, desiertas,
se han poblado de un niño sonoro, un movimiento,
que en nuestra casa pone de par en par las puertas,
Y ocupa en ella a gritos el luminoso asiento.

¡Ay, la vida: qué hermoso penar tan moribundo!
Sombras y ropas trajo la del hijo que nombras.
Sombras y ropas llevan los hombres por el mundo.
Y todos dejan siempre sombras: ropas y sombras.

Hijo del alba eres, hijo del mediodía.
Y ha de quedar de ti luces en todo impuestas,
mientras tu madre y yo vamos a la agonía,
dormidos y despiertos con el amor a cuestas.

Hablo, y el corazón me sale en el aliento.
Si no hablara lo mucho que quiero me ahogaría.
Con espliego y resinas perfumo tu aposento.
Tú eres el alba, esposa. Yo soy el mediodía.


III

(Hijo de la luz y la sombra)

Tejidos en el alba, grabados, dos panales
no pueden detener la miel en los pezones.
Tus pechos en el alba: maternos manantiales,
luchan y se atropellan con blancas efusiones.

Se han desbordado, esposa, lunarmente tus venas,
hasta inundar la casa que tu sabor rezuma.
Y es como si brotaras de un pueblo de colmenas,
tú toda una colmena de leche con espuma.

Es como si tu sangre fuera dulzura toda,
laboriosas abejas filtradas por tus poros.
Oigo un clamor de leche, de inundación, de boda
junto a ti, recorrida por caudales sonoros.

Caudalosa mujer: en tu vientre me entierro.
Tu caudaloso vientre será mi sepultura.
Si quemaran mis huesos con la llama del hierro,
verían que grabada llevo allí tu figura.

Para siempre fundidos en el hijo quedamos:
fundidos como anhelan nuestras ansias voraces:
en un ramo de tiempo, de sangre, los dos ramos,
en un haz de caricias, de pelo, los dos haces.

Los muertos, con un fuego congelado que abrasa,
laten junto a los vivos de una manera terca.
Viene a ocupar el hijo los campos y la casa
que tú y yo abandonamos quedándonos muy cerca.

Haremos de este hijo generador sustento,
y hará de nuestra carne materia decisiva
donde asienten su alma, las manos y el aliento,
las hélices circulen, la agricultura viva.

Él hará que esta vida no caiga derribada,
pedazo desprendido de nuestros dos pedazos,
que de nuestras dos bocas hará una sola espada
y dos brazos eternos de nuestros cuatro brazos.

No te quiero en ti sola: te quiero en tu ascendencia
y en cuanto de tu vientre descenderá mañana.
Porque la especie humana me han dado por herencia,
la familia del hijo será la especie humana.

Con el amor a cuestas, dormidos y despiertos,
seguiremos besándonos en el hijo profundo.
Besándonos tú y yo se besan nuestros muertos,
se besan los primeros pobladores del mundo.




martes, 9 de febrero de 2010

Poesía: José Emilio Pacheco (Premio Cervantes 2009)


José Emilio Pacheco Berny (Ciudad de México, 30 de junio de 1939) es un poeta, ensayista, traductor, novelista y cuentista mexicano integrante de la llamada Generación de los años cincuenta. De gran humanidad, simpatía y modestia, junto con una portentosa erudición, fue reconocido como hombre de letras desde muy joven. En la década de los cincuenta ya figuraba en antologías al lado de los grandes poetas latinoamericanos. Estudió en la UNAM o Universidad Nacional Autónoma de México, donde inició sus actividades literarias en la revista Medio Siglo; tradujo del inglés y publicó libros de lírica y narrativa; también trabajó dirigiendo y editando colecciones bibliográficas y diversas publicaciones y suplementos culturales. Es especialista en Literatura Mexicana del siglo XIX, así como profundo conocedor de la obra de Jorge Luis Borges, en cuyo honor dictó una serie de conferencias en 1999.

Fue investigador del Centro de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde hace décadas y ha sido profesor en la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad de Maryland (College Park), en la Universidad de Essex y en algunas otras de Estados Unidos, Canadá, y Reino Unido. WIKIPEDIA


Extraído del poemario Como la lluvia (Visor, 2009)

Amo los días nublados (los detesta
Al parecer, la humanidad entera).
No me siento
Superior a ninguno.
No pretendo
Imponerles mi gusto a otras personas.

En consecuencia no le exijo a nadie
El acuerdo conmigo.

Y no aspiro a que nadie me celebre,
Me apruebe o me comprenda.

Ya es bastante
Ser tolerado entre la procesión
Del rebaño del Sol
Que adoran todos.


Entre otros galardones, José Emilio Pacheco ha recibido el Premio Cervantes (2009); el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2009); el José Donoso (2001); el Octavio Paz (2003); el Pablo Neruda (2004); y el García Lorca (2005).

Su estilo es conversacional y coloquial, claro y antirretórico; su gran tema es el tiempo: cada poema suyo analiza imaginativamente un elemento que forma la corriente de lo cotidiano; asumiendo valores humanos éticos y sociales, otras veces reflexiona sobre el propio papel de la poesía. WIKIPEDIA


Tarde o Temprano

(Homenaje a Nezahualcoyotl)

I
No tenemos raíces en la tierra.
No estaremos en ella para siempre:
sólo un instante breve.

También se quiebra el jade
y rompe el oro
y hasta el plumaje de quetzal se desgarra.

No tendremos la vida para siempre:
sólo un instante breve.

II
En el libro del mundo Dios escribe
con flores a los hombres
y con cantos
les da luz y tinieblas.

Después los va borrando:
guerreros, príncipes,
con tinta negra los revierte a la sombra

No somos reyes:
somos figuras en un libro de estampas.

III
Dios no fincó su hogar en parte alguna.
Solo, en el fondo de su cielo hueco,
está Dios inventando la palabra.

¿Alguien lo vio en la tierra?

Aquí se hastía,
no es amigo de nadie.

Todos llegamos al lugar del misterio.

IV
De cuatro en cuatro nos iremos muriendo
aquí sobre la tierra.

Somos como pinturas que se borran,
flores secas, plumajes apagados.

Ahora entiendo este misterio, este enigma:
el poder y la gloria no son nada:
con el jade y el oro bajaremos
al lugar de los muertos.

De lo que ven mis ojos desde el trono
no quedará ni el polvo en esta tierra.


NOTA: Nezahualcoyotl fue un monarca de la ciudad-estado de Tetzcuco en el México Antiguo, que ganó reputación de sabio y obtuvo una justa fama como poeta. WIKIPEDIA



miércoles, 6 de mayo de 2009

Artículo de Rosa Montero: "Una vida" (El País)


Un cabrilleo de agua y sol en el mar, o quizá en una piscina. El cuerpo caliente y esponjoso como pan recién hecho.

Sombras en la noche, una pesadilla. Las manos de tu madre encendiendo el mundo, disolviendo los monstruos. Ordenando las cosas.

Carreras jadeantes, frenéticas risas, juegos de niñez en patios retumbantes.
Melancolía aguda de lo aún no vivido. Intuición adolescente del resto de tu vida. Deliciosa tristeza.

La carne, un tesoro. El vertiginoso misterio de los cuerpos. El amor estallando como una supernova y dejándote ciego.

Y también el desamor: un agujero.

Una noche de agosto en pleno campo, un alboroto de cigarras, una luna llena de color naranja que parece el decorado de un teatrillo japonés, el tiempo por una vez piadosamente detenido. La plenitud, que siempre es sencilla.

Mirar a un amigo, mirar a tu amante y ver en sus ojos el pasado común. Contemplarte en los otros como en un espejo.

La serenidad que llega tras las lágrimas. Y también todas las risas compartidas, los momentos de juego, las carcajadas dichosas.

Todos los libros leídos, las músicas gozadas, los besos recibidos. Y una conversación una tarde de invierno comiendo chocolate frente a la chimenea.

La alegría de vivir. Y la fugaz y espléndida belleza.

Una noche de angustia. Intuición de la muerte. Una mano en la tuya. La cama es una balsa en mitad del naufragio.

Una novela leída al lado del lecho de un enfermo mientras llueve.

Torbellinos de polvo en un rayo de sol, un universo ínfimo.

Un cabrilleo de agua. El último chispazo.

Esta poca cosa, o esta enormidad, es una vida.



domingo, 21 de diciembre de 2008

Bicentenario del nacimiento de José de Espronceda: "La canción del pirata"

Con ocasión del bicentenario del nacimiento del poeta José de Espronceda, la Sala de las Musas del Museo de la Biblioteca Nacional analiza la figura y la obra del genio romántico a través de la exposición: "José de Espronceda. Poeta y militante (1808-1842)", en cartel desde el 4 de noviembre hasta el hasta el 2 de febrero de 2009. La muestra se divide en los apartados "La figura de Espronceda", "La obra poética y dramática" y "Las ideas sociales y políticas", que incluyen pinturas, litografías, fotografías, manuscritos y diversas ediciones de los trabajos del poeta.

La literatura romántica tiene en José de Espronceda uno de sus más insignes representantes en España. Su temprana muerte no impidió que pasara a la historia de la literatura como uno de los mejores poetas de todos los tiempos.

Rodeado de una leyenda que fomentaron sus primeros biógrafos, se le ha atribuido una vida desordenada y un tanto excéntrica que la investigación histórica ha contribuido a desmentir. No fue un don Juan, como uno de los personajes de El estudiante de Salamanca, pero vivió no pocas aventuras y trances, políticos y personales, y murió el mismo año en que había sido nombrado diputado en Cortes, a los treinta y cuatro años, dejando inacabada su mejor obra, El diablo mundo.

Los temas e ideales del romanticismo están presentes en toda su obra: noche, luna, viento y tempestad, Oriente lejano y exótico. La idea de libertad individual resplandece en sus versos contrapuesta a los conceptos burgueses de tierra y vida. Desde la publicación de sus Poesías, en 1840, fue conocido y admirado por ellas. Sus versos han llegado a nosotros como la poesía popular, que se recuerda, se imita y se recita de memoria, con independencia del nombre de su autor. El Himno al sol, la Canción del pirata, el Canto del cosaco o el Canto a Teresa son poemas sentidos y recitados en nuestros días.

El amor y la gloria son las metas del hombre en el romanticismo, pero en la obra de Espronceda destaca el predominio de lo social sobre lo individual, la necesidad de un gobierno capaz de dirigir al pueblo, la importancia de la moralidad en la administración y la vida pública. La idea de patria aparece, como tantas veces en la literatura española, teñida de tristeza, que acrecienta la experiencia del exilio.

BIOGRAFÍA:

José de Espronceda (José Ignacio Javier Oriol Encarnación de Espronceda y Delgado) fue un poeta español de la época del Romanticismo, considerado como el más destacado poeta romántico español. Nació en Almendralejo (Badajoz) el 25 de marzo de 1808 y murió en Madrid el 23 de mayo de 1842. Estudió en el Colegio de San Mateo de Madrid, donde tuvo como profesor a Alberto Lista, a quien siguió en el colegio fundado por el mismo Alberto. A los quince años creó con sus amigos Ventura de la Vega, y Patricio de la Escosura una sociedad secreta a la que llamaron los Numantinos (1823-1825), según decían, para vengar la muerte de Rafael del Riego. Denunciado por ello en 1825 fue desterrado a un monasterio de Guadalajara durante cinco años. Posteriormente viajó por Portugal, Bélgica, los Países Bajos, Francia e Inglaterra —donde se enamoró de Teresa, hija del coronel liberal emigrado Epifanio Mancha— en su condición exiliado liberal. Participó en las oleadas revolucionarias de 1830 junto con unos antiguos amigos suyos. Poco después Teresa se casaría por orden de su padre con un comerciante llamado Guillermo del Amo; sin embargo se reencontrarían en París en 1833 con la que regresó a España, junto con otros liberales, gracias a la amnistía declarada por la muerte del soberano Fernando VII, en 1833. En 1838 Teresa se apartó de Espronceda y poco después murió.

A partir de aquí Espronceda se dedicó a la política y al periodismo. Se enroló en la Milicia Nacional llegando a ser Primer Teniente de la Compañía de Cazadores de Madrid. En 1841 es nombrado secretario de la Legación española en La Haya y poco después es elegido diputado progresista en Almería. Fue elegido parlamentario ante las Cortes Generales, en 1842 por el Partido Progresista. Murió a los treinta y cuatro años de garrotillo en ese mismo año de 1842, cuando se iba a casar con Bernarda de Beruete. WIKIPEDIA


Cómic de Fermín Solís: "José de Espronceda"

Comic Fermin Solis Jose de Espronceda



La Canción del pirata es uno de los máximos exponentes de la poesía del Romanticismo español y, quizá, el poema más recordado de Espronceda. Exalta a un pirata como ejemplo de personalidad original, que vive al margen de la sociedad despreciando las convenciones y los bienes materiales. El protagonista tiene como máximo ideal romántico la libertad.




Canción del pirata


Con diez cañones por banda,
viento en popa, a toda vela,
no corta el mar, sino vuela
un velero bergantín.
Bajel pirata que llaman,
por su bravura, El Temido,
en todo mar conocido
del uno al otro confín.


La luna en el mar riela,
en la lona gime el viento,
y alza en blando movimiento
olas de plata y azul;
y ve el capitán pirata,
cantando alegre en la popa,
Asia a un lado, al otro Europa,
y allá a su frente Estambul.

'Navega', velero mío,
sin temor,
que ni enemigo navío,
ni tormenta, ni bonanza
tu rumbo a torcer alcanza,
ni a sujetar tu valor.


Veinte presas
hemos hecho
a despecho
del inglés,
y han rendido
sus pendones
cien naciones

a mis pies.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


Allá; muevan feroz guerra
ciegos reyes
por un palmo más de tierra;

que yo aquí; tengo por mío
cuanto abarca el mar bravío,
a quien nadie impuso leyes.


Y no hay playa,
sea cualquiera,
ni bandera
de esplendor,
que no sienta
mi derecho
y dé pechos mi valor.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


A la voz de '¡barco viene!'es de ver
cómo vira y se previene
a todo trapo a escapar:

que yo soy el rey del mar,
y mi furia es de temer.


En las presas
yo divido
lo cogido
por igual:

sólo quiero
por riqueza
la belleza
sin rival.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


¡Sentenciado estoy a muerte!
Yo me río;
no me abandone la suerte,
y al mismo que me condena

colgaré de alguna antena

quizá en su propio navío.


Y si caigo,
¿qué es la vida?
Por perdida
ya la di,
cuando el yugo
del esclavo

como un bravo,
sacudí.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.


Son mi música mejor
aquilones,
el estrépito y temblor
de los cables sacudidos,
del negro mar los bramidos
y el rugir de mis cañones.


Y del trueno
al son violento,
y del viento
al rebramar,
yo me duermo
sosegado,
arrullado
por el mar.


Que es mi barco mi tesoro,
que es mi dios la libertad,
mi ley, la fuerza y el viento,
mi única patria la mar.



Musicalización de "La canción del pirata" (MP3) por el profesor de literatura Alejandro Roop Martín:
http://www.reverdecer.com/pirata.html




miércoles, 8 de octubre de 2008

Joan Margarit, Premio Nacional de Poesía 2008 por su obra “Casa de Misericordia”

El poeta y arquitecto catalán Joan Margarit (Sanauja, Lleida, 1938) ha obtenido el Premio Nacional de Literatura en la modalidad de Poesía por su poemario “Casa de Misericordia”, obra que ya había obtenido anteriormente el Premio Nacional de la Crítica, el Rosalía de Castro y el de Poesía de Catalunya.

El premio otorgado por Cultura, dotado con 20.000 euros, se concede a la mejor obra de poesía publicada en 2007 en español o en algunas de las otras lenguas cooficiales que se hablan en España. El jurado ha estado presidido por el director general del libro, Rogelio Blanco, y han formado parte de él Luis García Montero, Clara Janés, Pere Gimferrer, Olvido García Valdés, ganadora de la pasada edición, y José Manuel Caballero Bonald.

El poeta catalán considera que la poesía es "el refugio donde cobijarse, tarde o temprano. Fuera de la poesía, la música o la filosofía, no hay nada…el hombre está a la intemperie", matiza. Desmitificador de toda las corrientes poéticas -"sólo hay poesía buena o mala, porque la poesía no puede ser mediocre", añade-, Margarit afirma que "el poeta es el ser más realista, el mas pragmático, porque bebe de la realidad. Lo que no es pragmático es la economía", dice.

Margarit, que se define como poeta bilingüe en castellano y catalán, es arquitecto y catedrático de Cálculo de Estructuras de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Barcelona, ya jubilado. Su primer poemario, en castellano, lo publicó en 1963, volvió a publicar en 1965 y después de un largo paréntesis de diez años escribió Crónica. A partir de 1980, inicia con L'ombra de l'altre mar, su obra poética en catalán, en la que aparecen títulos como Vell malentés, El passat i la joia o, más recientemente, Calcul d'estructures, a las que se suma las antología Trist el qui mai no ha perdut per amor una casa. Se han publicado en castellano y catalán, además de Crónica, Luz de lluvia, Edad roja, Aguafuertes, Estaciò de França, Los motivos del lobo, Joana -dedicado a su hija fallecida- y El primer frío.

Página web oficial de Joan Margarit: www.joanmargarit.com


La obra premiada, "Casa de Misericordia" (Visor, en edición bilingüe, y Proa, en catalán) se corresponde, según el propio autor explica en el libro, con uno de los poemas que contiene y que comenzó a concebir mientras visitaba una exposición sobre las casas de misericordia o de acogida, donde podían verse fotografías y documentos ligados a la historia de esta institución. "En ese momento me persiguió una imagen y una pregunta: ¿cómo esas viudas a cuyos maridos les habían fusilado en el franquismo tenían que pedir y suplicar a sus mismos verdugos para que sus hijos pudieran entrar en alguna Casa de Misericordia?, y es que no había otro remedio, porque fuera no había nada", argumenta el autor de Joana.
EL PAÍS

Reseña del libro de Carlos Marzal (EL MUNDO):
"Se trata de un libro que insiste en el universo del autor y que a la vez lo enriquece en su insistencia. Sus claves estilísticas –su comportamiento en el poema, su ética poética– son las de siempre: concisión, precisión, intensidad emotiva. La poesía se nos muestra como un refugio desde donde ejercer la misericordia para con uno mismo, para con los demás, para con el mundo, el último refugio contra la hosca realidad, contra el destino, siempre trágico. Frente a las edulcoraciones con que a veces se trata de empapuzar a nuestros jóvenes, me parece medicinal la amargura lúcida de Margarit, su inteligencia desencantada, ya de vuelta de todo, que no teme nombrar las cosas por su nombre –la muerte, la vejez, el miedo hacia el presente sin futuro–, y que en su escrutinio salvaje rescata sólo lo esencial: la memoria implacable, la belleza terrible del mundo, el amor y sus servidumbres, la música, la poesía. Una lección misericordiosa que infunde en sus lectores el gusto último por la vida que sólo transmiten los viejos maestros".


EL BUSCADOR DE ORQUÍDEAS
(primer poema del libro)


Para el desasosiego adolescente,

en mi casa no había muchos libros.

Los de urbanismo me aburrían,

y Cataluña, pueblo desdichado

me parecía demasiado triste.

Cogí el Mein Kampf, un breve libro negro

que tomé por profundo, y comencé

por lo más sucio la literatura.

Las palabras de Hitler, tan vulgares,

eran un pozo negro.

No lo he olvidado, aunque no lo recuerdo.

Me di de bruces con la realidad.

Fue allí donde empezó la poesía,

difícil y sin falsas esperanzas.

He hecho siempre como el jabalí,

que busca y, delicado, come el bulbo,

también llamado el orquis, de la orquídea.