lunes, 2 de febrero de 2009

Una de piratas


El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria, que tendrá lugar del 3 al 28 de febrero, tiene este año 2009 como motivo alegórico "Los Piratas", y razones no faltan para ligar la piratería con la historia de nuestra ciudad. El “descubrimiento” de América y la explotación de sus preciados tesoros y recursos naturales propiciaron que las islas Canarias y las Azores se convirtiesen en lugares estratégicos y de aprovisionamiento en las rutas marítimas de Europa, América y Asia. Y, del mismo modo, con ayuda de los “intereses” enfrentados de las grandes potencias, favorecieron el realce de la piratería en nuestras poblaciones costeras y mares cercanos. En Canarias actuaron piratas y corsarios de todas las nacionalidades, principalmente ingleses (Francis Drake), franceses (Jean Fleury, Francois Le Clerc), berberiscos (Tabac Arráez y Solimán) y de los Países Bajos (Pieter van der Does). Todavía hoy, en algunos mares, como la ruta del Mar Rojo, que une el océano Índico y el mar Mediterráneo, perviven piratas que persiguen buques de mercancías, transatlánticos, etc.

Piratas, filibusteros, bucaneros, corsarios…, hombres libres y desafiantes a toda autoridad, el mar ha estado siempre presente en sus aventuras, y el barco ha sido su imprescindible escenario. Las goletas, el bergantín y el galeón son el territorio de estos aventureros de los mares y, con ellos, los abordajes, las galernas, los motines, los cañoneos o la búsqueda de tesoros ocultos, así como iconos tan reconocibles en nuestro imaginario como piratas con un exótico loro sobre sus hombros, garfios, el parche en el ojo, el sombrero oscuro, la barba crecida, patas de palo y la siempre presente bandera negra con la calavera blanca y las tibias cruzadas.

Con la premisa de entretener, la literatura sobre piratas, principal fuente de inspiración del subgénero cinematográfico de aventuras, aunque no siempre con excesivo rigor histórico, ha abordado en numerosas ocasiones las historias de estos seres proscritos. Cervantes, que vivió en propias carnes la experiencia del cautiverio a manos de los piratas berberiscos, así lo refleja en El Quijote o Los baños de Argel y Los tratos de Argel. Asimismo, Lope de Vega celebra la victoria española sobre los ingleses y la muerte del corsario Francis Drake, a finales del XVI, en La Dragontea. Tampoco los autores románticos, como los poetas Lord Byron o Espronceda (Canción del pirata), son ajenos al ideal de libertad propio de aquellos. Sin embargo, son las novelas de aventuras de finales del siglo XIX y comienzos del XX las que sirven de principal referente cinematográfico para directores como Victor Fleming, Raoul Walsh, Cecil B. de Mille o Michael Curtiz (La isla del tesoro, de Robert Louis Stevenson; las aventuras en torno a Sandokán y otros corsarios del Caribe, de Emilio Salgari; El capitán Blood o El halcón del mar, de Rafael Sabatini; etc.).

Y, en este sentido, para este mes de febrero, la Biblioteca Pública del Estado de Las Palmas de Gran Canaria (peregrinochaparrito.blogspot.com/2009/01/biblioteca-pblica-del-estado-de-las.html), a través de una selección filmográfica y la proyección de las películas correspondientes a este ciclo temático: "Una de piratas", nos invita a embarcar con ella y navegar por los mares donde antes reinaron John Silverel largo” o Barbanegra. ¡Al abordaje!...

Quizá, la mejor manera para empezar con buen pie nuestra nueva vida de "apátridas fuera de toda ley" sea entonando la "canción de los piratas": "Fifteen men on the dead man's chest-Yo-ho-ho, and a bottle of rum!" (Quince hombres sobre el cofre del muerto yo-ho-ho y una botella de ron), escena perteneciente a La isla del tesoro, de Victor Fleming (1934).



No hay comentarios: